Mostrando entradas con la etiqueta transplante.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transplante.. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de febrero de 2016

Iniciación a la horticultura urbana: El Huerto en Terraza o Balcón.

(fuente: ecoagricultor.)
En Organik Growshop tenemos TODO lo necesario para montar un Huerto Urbano y estas a Tiempo de hacerlo para esta primavera/verano 2016.
Te dejamos información y links a nuestra pagina con algunos de los productos que te harán falta en el montaje. El resto lo puedes Ver en nuestra web http://organikgrowshop.com/
Buen Finde!


Elegir un lugar.
Hay un factor fundamental a la hora de elegir la situación de nuestro Huerto urbano, la luz.
.
Para que nuestras plantas se desarrollen óptimamente y el fruto sea el adecuado necesitamos una cantidad de luz diaria suficiente para nuestra planta..
Para la horticultura lo ideal es la luz directa del sol, pero en todo caso también podemos jugar con superficies reflectantes para que nuestra luz llegue en el mejor ángulo posible al huerto. Las plantas tienden a girar sus hojas hacia la luz, así que si hacemos que la luz del sol incida de forma lateral, todas las plantas se girarán hacia ese lado, desequilibrando nuestro huerto. Lo ideal es que la luz incida desde arriba..
Hay una pregunta muy simple que hacernos para saber si el lugar es bueno o no: ¿En los días más largos del año dispongo de más de cinco horas de luz directa del sol? En caso afirmativo el lugar es bueno..
Otro factor importante a tener en cuenta es el agua, pues en verano hemos de regar al menos una vez al día nuestro huerto, en lugares más secos incluso dos. Si no tenemos un grifo cerca puede llevarnos mucho trabajo. En balcones no hay mucho problema, pues desde el baño (llenas la regadera) hasta el balcón no suele haber mucha distancia. En terrazas en azoteas lo ideal es disponer de grifo. De no ser así, aprovechar el agua de las lluvias en depósitos nos puede ahorrar muchos viajes..
De todas formas en los balcones el grifo no es necesario, y en la mayoría de las terrazas suele haberlo. Si queremos poner un sistema de riego automático a un Huerto urbano Terraza, lo ideal es conectarlo a un grifo o depósito cercano. En un Huerto urbano Balcón podríamos poner un pequeño depósito colgado de la pared.
Por último debemos de prever el tener nuestro huerto al resguardo de caídas de agua del tejado, mascotas, vientos fuertes, etc, a fin de garantizar la integridad de nuestras plantas.
.
Instalando el Huerto urbano
.
En el caso de un Huerto urbano en un balcón, no solemos tener mucho margen de maniobra para instalar. .
Podemos estructurarlos bien de tal manera que podamos aumentar nuestra capacidad de producción teniendo varios. En balcones anchos pueden entrarnos uno o dos en la barandilla, y quizás alguno más en la pared. En un apartamento de 60 metros cuadrados con dos habitaciones podrían ponerse dos por balcón, teniendo así una superficie de cultivo de algo más de 1,5m2. En un piso que no dispone de terraza es todo un lujo.
.
La instalación es sencilla. Tenemos dos baldas y dos patas. Colocamos el forro interior a las baldas y lo sujetamos con las chinchetas. No es necesario agarrarlo muy fuerte pues con el peso del sustrato no volará. Además, con el paso de las cosechas es posible que necesitemos cambiarlo.
.
Atornillamos las baldas a las patas, dejando entre balda y balda al menos unos 30 centímetros. Lo ideal es poner la de arriba lo más arriba posible sin que tape los agujeros de agarre y la de abajo lo más abajo posible sin que toque el suelo. Así nuestras plantas tendrán más espacio para crecer y recibirán más luz. Una vez montado lo colocamos en la barandilla del balcón y lo atamos con las bridas de plástico. También podemos usar alambre, bridas metálicas, cordón, etc.
.
Llenamos de sustrato las baldas, dejando un par de centímetros de margen en los bordes para que al remover el sustrato no se nos caiga por fuera. Ya lo tenemos listo para cultivar.
.
Para un Huerto urbano en la terraza, lo ideal es montarlo en el propio lugar donde vayamos a instalarlo. Si lo montamos en otra estancia nos arriesgamos a que después no nos entre por las puertas. El montaje es sencillo. Tiene una base, cuatro paredes laterales y cuatro patas. Apoyamos la base en el suelo y vamos colocando las paredes laterales una a una y atornillando. Un vez atornillado podemos elegir si queremos el cultivo en altura o más bajo, dependiendo de lo que vayamos a cultivar. Si lo queremos en altura, insertaremos en la mesa la patas con la parte corta para arriba, así la parte larga nos quedará hacia abajo levantando la mesa. Si lo que vamos a cultivar son plantas altas como las tomateras o las judías podemos meter las patas con la parte larga hacia arriba, quedando la corta hacia abajo y levantando poco la mesa del suelo. De esta manera nos facilitará después la poda y la recolección. Las patas largas hacia arriba nos dan también un muy buen apoyo para colocar estructuras de sujeción como cuerdas, alambres, palos, etc.
Si tenemos sitio para colocar varios Huertos urbanos, lo ideal es que los dispongamos de tal manera que podamos trabajar siempre por la parte larga del mismo, lo que nos será más cómodo. En terrazas pequeñas podemos colocarlos en L imitando las mesas de oficina. Si vamos a colocar un sistema de riego automático, lo ideas es que las mesas estén pegadas por su lado más corto p ara que podamos extender las mangueras de goteo todo a lo largo.

Eligiendo la tierra
 .
La tierra o sustrato que vayamos a utilizar para nuestro cultivo es uno de los factores más decisivos que afectarán a los resultados de nuestro huerto. Hemos de asegurarnos que nuestra tierra tiene las siguientes propiedades:
.
* Una porosidad elevada que favorezca el crecimiento de las raíces de las plantas.
* Una alta aireación que permita eliminar el excedente de agua y aportar aire a las raíces.
* Una correcta retención de agua por parte del sustrato para que no se seque demasiado rápido.
* Un PH (factor de acidez) correcto para el cultivo de hortalizas (entre 6 y 7).
* Un correcto almacenamiento de nutrientes que nos aporten a corto, medio y largo plazo (evitar fertilizantes químicos).
* La máxima ligereza posible para no sobresaturar de peso nuestro huerto y nuestra terraza, así como favorecer el que podamos moverlo en caso de necesidad.
* Un correcto aporte de nutrientes de forma natura, completa y en equilibrio.

En la tabla que mostramos a continuación encontramos unos valores aproximados de lo que nos aporta cada tipo de sustrato:


Lo más habitual es que nos acerquemos por nuestra tienda de jardinería u horticultura habitual y compremos unos sacos de sustrato para horticultura. Tened cuidado por que ciertos estratos para jardinería, sobre todo los de flores, no son buenos para el cultivo de hortalizas.
Si de todas formas os queréis aventurar a fabricaros vuestro propio sustrato (para cantidades muy grandes suele salir más económico) aquí tenéis unas mezclas que funcionan bastante bien:
60% de fibra de coco + 40% de humus de lombriz.
66% de sustrato estándar + 33% de estiércol de caballo compostado.
50% de corteza compostada + 20% de turba rubia + 30% de gallinaza con serrín compostada.

Conceptos básicos: semilla y plantel
.
La gran pregunta de mucha gente una vez tiene todo preparado para cultivar es: ¿Y ahora, por dónde empiezo? Bueno, lo recomendable para principiantes es contactar con la red de semillas más cercana, con agricultores ecológicos que te vendan o regalen semillas y por último acercarnos por al menos un par de tiendas de horticultura para ver que nos pueden ofrecer para plantar en la época del año en la que estemos. Digo un par de ellas, porque es bueno comparar en variedad para poder elegir, no todas las tiendas tienen siempre lo mismo. Como siempre, optar por variedades autóctonas que ya están adaptadas a la zona y son más resistentes ante plagas y enfermedades.

Vamos a ver algunos conceptos básicos:
.
Semilla:
Todos sabemos qué son las semillas de una planta. En las tiendas de horticultura normalmente las venden en sobres (semillas comerciales) o a granel o en bolsitas (semillas naturales, ecológicas). Llamamos semillas comerciales a aquellas que vienen preparadas en sobres herméticos, habitualmente especies de tipo común (no autóctonas). Habitualmente estas semillas suelen venir con abonos o pesticidas artificiales para conservarlas, con lo que con el tiempo a medida que te expertizas en la materia sueles tender a buscar semillas naturales, con especies autóctonas que son las que mejor se adaptan al clima de la zona.
.
Plantel:
.
Son semillas germinadas en brotes. El tamaño del brote puede depender de la planta, pero hemos de descartar aquellos que sean demasiado pequeños o demasiado grandes. Sabemos que es demasiado pequeño si todavía tiene las primeras hojas de brote y es demasiado grande cuando el plantel empieza a secar y a coger un color amarillo por falta de agua o nutrientes en el recipiente de siembra. Utilizar plantel es la forma habitual de conseguir nuestras plantas para horticultura urbana.
.
Semillero:
.
Son recipientes preparados con compartimentos individuales para semillas. Estos compartimentos suelen tener una media de 10cm3 de capacidad. En la época de siembra de cada especie se llenan estos compartimentos de sustrato y se planta una semilla en cada uno. De esta manera cuando empiezan a germinar se pueden quitar los brotes con raíz y tierra (todo junto) para trasplantar en su ubicación definitiva. Usando semilleros ahorramos espacio de nuestros huertos urbanos para poder tener nuestro propio plantel. Los agricultores urbanos de andar por casa también podemos reutilizar los embases alimentarios.
.
.
.



.




miércoles, 3 de febrero de 2016

CLAVES PARA LA GERMINACIÓN

fuente: ecoagricultor.
El éxito de la germinación depende más de una temperatura adecuada que de la humedad del suelo. Por ejemplo el tomate germina en una semana con temperatura en el suelo de 23º a 25º pero puede tardar un mes si la temperatura desciende más de 10º. Es un prejuicio arraigado el que los almácigos deben estar permanentemente húmedos habiendo más plantas sensibles al exceso de agua que su déficit. Un solo riego es suficiente para asegurar la germinación completa de la mayoría de las hortalizas en un almácigo convencional. Algunos agricultores cubren el cajón de almácigo con un polietileno transparente para crear un microclima con suficiente calor, humedad y luz.
Cuando se habla de temperatura de germinación no se suele aclarar que se trata de la temperatura del suelo. Esta se toma a la mañana antes de que le dé el sol. Se introduce el termómetro a la profundidad de las semillas. El promedio para la mayoría de las hortalizas es de 20-30º. Cuando se siembra de asiento hay que esperar que pasen las últimas heladas primaverales y que el suelo se caliente lo suficiente.
La germinación debe realizarse en la estación apropiada con la temperatura adecuada, de lo contrario la planta se ve obligada a utilizar parte de su energía en contrarrestar los factores climáticos adversos (calor, frío, lluvias excesivas o sequía), siendo entonces susceptibles al ataque de enfermedades o plagas.
Las semillas también necesitan oxígeno para desarrollarse. Si se las cubre con mucha tierra se asfixian. Como norma general la profundidad de siembra debe ser como máximo 3 veces el tamaño de la semilla si esta es grande o mediana, o de dos veces si es pequeña. La tierra debe estar suelta, aunque conviene apisonarla ligeramente con una tabla o rodillo para que se ponga en contacto con la semilla.
En suelos sueltos o arenosos el agua y el aire llegan a mayor profundidad, por lo tanto es conveniente sembrar a una profundidad un poco mayor de lo que aconseja la regla práctica.
Todo lo contrario ocurre con los suelos arcillosos en los que la siembra debe tener una profundidad menor.
Las semillas gruesas (más de 4 mm) son las que necesitan más humedad. Es una costumbre japonesa el dejarlas en remojo toda la noche antes de sembrarlas, en especial, el maíz, pepino, zapallo, melón y calabaza.
Las semillas medianas (3-4 mm) requieren poca humedad.
Las semillas pequeñas (menos de 3 mm) no deben enterrarse a más de 5-10 mm.
A diferencia de las semillas, los plantines requieren abundante humedad. Se debe regar muy cerca de la planta y durante el tiempo suficiente como para que el agua penetre, pero sin encharcar. La raíz crecerá hasta el fondo, buscando la humedad. Se evita de este modo plantas con raíces escuálidas, superficiales y por ende poco resistentes a la sequía. El riego por goteo es lo ideal. La temperatura de los plantines es conveniente que baje entre 3 y 11º por las noches. Crecerán un poco menos pero serán más fuertes y resistirán mejor el trasplante.
Salvo que se trate e hortalizas que se cultivan de asiento, conviene hacer el almácigo en cajones y no directamente en el suelo. En los manuales de horticultura se suele proponer la cocción de la tierra destinada a almácigo para esterilizarla eliminando de este modo hongos y semillas extrañas. Como pueden imaginar esta práctica no es orgánica. No tiene en cuenta una serie de factores que influyen en la salud de las plantas como las enzimas, vitaminas, fermentos, bacterias, etc. que se destruyen con esta operación.
Lo más conveniente es utilizar materiales confiables como perlita, vermiculita y una mezcla de vermicompost, turba o musgo Sphagnum. Estos materiales son generalmente estériles o como en el caso del vermicompost y el compost de lombriz tienen una población de bacterias útiles para las plantas.
Conviene evitar una siembra muy densa. De lo contrario los plantines crecerán débiles. Aunque luego se los ralee pueden romperse las raíces entremezcladas. Los sembradores con receptáculos individuales en forma de pirámide truncada evitan este problema ya que las raíces envuelven al terrón de humus y no se producen daños al hacer el transplante.