miércoles, 3 de febrero de 2016

CLAVES PARA LA GERMINACIÓN

fuente: ecoagricultor.
El éxito de la germinación depende más de una temperatura adecuada que de la humedad del suelo. Por ejemplo el tomate germina en una semana con temperatura en el suelo de 23º a 25º pero puede tardar un mes si la temperatura desciende más de 10º. Es un prejuicio arraigado el que los almácigos deben estar permanentemente húmedos habiendo más plantas sensibles al exceso de agua que su déficit. Un solo riego es suficiente para asegurar la germinación completa de la mayoría de las hortalizas en un almácigo convencional. Algunos agricultores cubren el cajón de almácigo con un polietileno transparente para crear un microclima con suficiente calor, humedad y luz.
Cuando se habla de temperatura de germinación no se suele aclarar que se trata de la temperatura del suelo. Esta se toma a la mañana antes de que le dé el sol. Se introduce el termómetro a la profundidad de las semillas. El promedio para la mayoría de las hortalizas es de 20-30º. Cuando se siembra de asiento hay que esperar que pasen las últimas heladas primaverales y que el suelo se caliente lo suficiente.
La germinación debe realizarse en la estación apropiada con la temperatura adecuada, de lo contrario la planta se ve obligada a utilizar parte de su energía en contrarrestar los factores climáticos adversos (calor, frío, lluvias excesivas o sequía), siendo entonces susceptibles al ataque de enfermedades o plagas.
Las semillas también necesitan oxígeno para desarrollarse. Si se las cubre con mucha tierra se asfixian. Como norma general la profundidad de siembra debe ser como máximo 3 veces el tamaño de la semilla si esta es grande o mediana, o de dos veces si es pequeña. La tierra debe estar suelta, aunque conviene apisonarla ligeramente con una tabla o rodillo para que se ponga en contacto con la semilla.
En suelos sueltos o arenosos el agua y el aire llegan a mayor profundidad, por lo tanto es conveniente sembrar a una profundidad un poco mayor de lo que aconseja la regla práctica.
Todo lo contrario ocurre con los suelos arcillosos en los que la siembra debe tener una profundidad menor.
Las semillas gruesas (más de 4 mm) son las que necesitan más humedad. Es una costumbre japonesa el dejarlas en remojo toda la noche antes de sembrarlas, en especial, el maíz, pepino, zapallo, melón y calabaza.
Las semillas medianas (3-4 mm) requieren poca humedad.
Las semillas pequeñas (menos de 3 mm) no deben enterrarse a más de 5-10 mm.
A diferencia de las semillas, los plantines requieren abundante humedad. Se debe regar muy cerca de la planta y durante el tiempo suficiente como para que el agua penetre, pero sin encharcar. La raíz crecerá hasta el fondo, buscando la humedad. Se evita de este modo plantas con raíces escuálidas, superficiales y por ende poco resistentes a la sequía. El riego por goteo es lo ideal. La temperatura de los plantines es conveniente que baje entre 3 y 11º por las noches. Crecerán un poco menos pero serán más fuertes y resistirán mejor el trasplante.
Salvo que se trate e hortalizas que se cultivan de asiento, conviene hacer el almácigo en cajones y no directamente en el suelo. En los manuales de horticultura se suele proponer la cocción de la tierra destinada a almácigo para esterilizarla eliminando de este modo hongos y semillas extrañas. Como pueden imaginar esta práctica no es orgánica. No tiene en cuenta una serie de factores que influyen en la salud de las plantas como las enzimas, vitaminas, fermentos, bacterias, etc. que se destruyen con esta operación.
Lo más conveniente es utilizar materiales confiables como perlita, vermiculita y una mezcla de vermicompost, turba o musgo Sphagnum. Estos materiales son generalmente estériles o como en el caso del vermicompost y el compost de lombriz tienen una población de bacterias útiles para las plantas.
Conviene evitar una siembra muy densa. De lo contrario los plantines crecerán débiles. Aunque luego se los ralee pueden romperse las raíces entremezcladas. Los sembradores con receptáculos individuales en forma de pirámide truncada evitan este problema ya que las raíces envuelven al terrón de humus y no se producen daños al hacer el transplante.